
El Sistema Nacional de Evaluación de Resultados (Sinergia), adscrito al Departamento Nacional de Planeación (DNP), acaba de conmemorar sus primeros 15 años de existencia. Con ocasión de ello, se llevó a cabo en Bogotá la V Conferencia Latinoamericana de la Red de Monitoreo y Evaluación, evento apoyado por el BID y el Banco Mundial, en el cual se analizaron los avances y desafíos en estos frentes.
Gracias a la reciente apertura al debate que ha mostrado el DNP, Anif tuvo la oportunidad de comentar
sus puntos de vista referentes a estos temas de auto-evaluaciones de las políticas públicas. Lo primero
que cabe señalar es que, en 15 años, Sinergia ha logrado algunas avances, a saber: i) ha desarrollado
herramientas para recolectar información y así poder hacer seguimiento y control a través del Sistema
de Programación y Gestión por Objetivos y Resultados (Sigob); y ii) se ha orientado la presupuestación
hacia objetivos-metas, tal como lo habíamos recomendado en la Comisión de Racionalización del Gasto
Público (1997).
Sin embargo, Anif ha mencionado que persisten algunas fallas en la estructura misma de Sinergia debido
a que: i) sus evaluaciones no tienen un carácter verdaderamente independiente, pues depende del DNP,
quien diseña y auto-evalúa el Plan Nacional de Desarrollo; esto le hace perder credibilidad y transparencia
al proceso; y ii) el objeto mismo de las evaluaciones con frecuencia son algo mecánicas, pues se centran
más en ejecuciones presupuestales que en detectar problemas estructurales. Por ejemplo, poco-nada se
ha dicho sobre el tema de las “vigencias futuras” (ver gráfico adjunto), los pasivos contingentes relativos
a la seguridad social o las lecciones que deben extraerse de las “evaluaciones de impacto” (en ocasiones
impulsadas por el propio DNP, con el apoyo de las multilaterales).
En síntesis, la comunidad siempre debe “sospechar” de los resultados de las auto-evaluaciones por las
razones ya explicadas. Más aún, en la coyuntura actual donde “campea la re-elección preguntándole al
pueblo” la sociedad civil tiene la obligación de ventilar con mayor ahínco toda la información disponible
para lograr que los ciudadanos dispongan de evaluaciones independientes y bien informadas.
En este sentido, la labor de acompañamiento que han venido haciendo las multilaterales a estos procesos
de auto-evaluaciones son ahora más valiosas que en el pasado. Ellas deben inculcar mayor transparencia,
corresponsabilidad e independencia, en momentos en que nuestras instituciones sufren debilitamientos
por falta de adecuados balances y contrapesos.
(Para leer la nota completa ver el documento adjunto)
Autoevaluciones-ANIF.pdf
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